El neurólogo Rodrigo Rivas explica por qué el ACV también puede afectar a personas jóvenes y qué factores conviene controlar antes de los 55 años.
El accidente cerebrovascular (ACV) suele asociarse con personas mayores, pero también puede presentarse en adultos jóvenes. Aunque el riesgo aumenta con la edad, mantener la presión arterial, la glicemia y el colesterol sin control puede favorecer el desarrollo progresivo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
En el contexto de la campaña nacional “Ponte la camiseta por el ACV”, previene estos factores antes de que se conviertan en enfermedades crónicas.
¿Puede una persona joven sufrir un ACV?
Sí. El ACV no es una enfermedad exclusiva de la vejez. Los antecedentes familiares y algunas condiciones médicas pueden aumentar el riesgo, pero también influyen factores que comienzan a acumularse desde edades tempranas, como el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo y el exceso de peso.
Sobre la necesidad de anticiparse a estas enfermedades, el Dr. Rodrigo Rivas explica: “A veces nos preocupamos cuando ya tenemos diabetes o hipertensión, pero lo ideal es no llegar a desarrollarlas. Ese es un mensaje importante, principalmente para nuestra población menor de 55 años, donde también hemos visto un aumento global de la enfermedad cerebrovascular”.
Por eso, ser joven no significa estar completamente protegido. Conocer los antecedentes familiares y realizar controles preventivos permite identificar alteraciones que muchas veces no producen síntomas.
¿Qué factores ayudan a prevenir un ACV?
La prevención comienza con el control periódico de los principales indicadores cardiovasculares. Entre las medidas más importantes se encuentran:
Medir la presión arterial, incluso cuando no existen molestias.
Controlar la glicemia para detectar diabetes o prediabetes.
Revisar los niveles de colesterol y triglicéridos.
Evitar el consumo de tabaco.
Mantener una alimentación equilibrada y moderar el consumo de sal.
Realizar actividad física de manera regular.
Procurar un descanso suficiente.
Buscar estrategias saludables para manejar el estrés.
Moderar el consumo de alcohol.
¿Por qué es importante controlar la presión arterial?
Lahipertensión arterial es uno de los factores modificables más relevantes para el ACV. Puede avanzar durante años sin provocar síntomas, mientras produce daño progresivo en los vasos sanguíneos.
Medirse la presión de manera periódica permite detectar cifras elevadas antes de que aparezcan complicaciones. Si los valores se mantienen fuera del rango indicado, es necesario consultar para confirmar el diagnóstico y definir un tratamiento.
¿Las bebidas energéticas aumentan el riesgo?
Las bebidas energéticas suelen contener cantidades elevadas de cafeína, azúcar y otros estimulantes. Su consumo puede aumentar transitoriamente la presión arterial y la frecuencia cardiaca, además de interferir con el sueño.
El Dr. Rivas llama especialmente la atención sobre su uso habitual entre adolescentes: “Ojalá los menores de 55 años no tengan que recurrir tanto a las bebidas energéticas. A veces vemos en consulta a jóvenes de 16 o 17 años que toman una al desayuno para estar más despiertos y funcionar en el colegio. Eso no es lo ideal”.
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